El país navega en estos momentos por aguas distintas. En el horizonte hay un oleaje atípico y amenazante, incluso cuando se vislumbra la luz para seguir avanzando, aparecen sombras en medio del paisaje. Debemos entender que por los momentos la tormenta no es un evento meteorológico pasajero — lamentablemente se ha convertido en parte del paisaje venezolano desde hace tiempo, ahora con ciertos colores que generan expectativas e incertidumbre. Liderazgo empresarial Venezuela: En medio de esta situación, ningún manual de liderazgo es estático en el país. Eso significa que debemos reescribir muchas cosas, incluyendo adaptarnos a una velocidad que exige una resistencia emocional para mantenernos a flote. Me atrevo a decir que ningún país de la región ha pasado por una situación de demencia e irresponsabilidad como la que ha tenido que soportar Venezuela.
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¿Por qué es importante tocar este tema ahora? Simple: porque jamás hemos estado tan cerca de unas expectativas positivas más realistas para el crecimiento económico y comercial en el país. Desde luego, no podemos dejar de lado la brecha abismal entre la burbuja comercial y los retos estructurales que paralizan al país. El contexto actual exige una lectura profunda, incluyendo la fatiga social que podemos estar padeciendo.
El sector privado necesita líderes que pisen tierra
El sector privado en su conjunto — que carga con una responsabilidad enorme para generar empleos y bienestar nacional, que ha estado ahí para creer en el país y ayudar en su crecimiento a pesar de los pesares — necesita hoy líderes que movilicen voluntades. No líderes sostenidos en carismas o discursos encendidos sin contacto con la realidad, sin posiciones vacías y superfluas. Partiendo de ello, me atrevo a compartir algunas reflexiones sobre lo que nos toca y nos tocará.
Las organizaciones y los gerentes deben comprender que el mercado venezolano está fragmentado en realidades socioeconómicas y geográficas de una profundidad de estudio antropológico. Continuar con una única visión resulta obsoleto. Sobre el liderazgo empresarial en Venezuela hay que diseñar propuestas de valor modulares: ofrecer soluciones para los nichos dolarizados y, al mismo tiempo, productos o servicios de alta rotación, accesibles y adaptados a la pérdida del poder adquisitivo del venezolano. No podemos olvidar que el país no es Caracas.
Liderazgo empresarial Venezuela: Costos, talento y promesas incumplidas
Las organizaciones deben migrar hacia el marketing con propósito o la inversión social estratégica. Venezuela tiene un tejido social herido y un escepticismo generalizado hacia las promesas, las marcas y las organizaciones. ¿Cuántas empresas en el país cumplen con lo que prometen en sus servicios? La respuesta es sencilla. Cuando aparezca una libre competencia real, ese será un indicador alarmante para más de una organización. El país también absorbe choques económicos que viene arrastrando desde hace tiempo: tributos abruptos, desorden fiscal, mala ejecución financiera del Estado y ajustes de bonos para trabajadores que funcionan como paliativos de una crisis salarial que técnicamente no existe — todo ello trasladado de golpe al consumidor final, lo que puede destruir la presencia de organizaciones y marcas enteras. Para quienes buscan entender cómo proteger su patrimonio en ese contexto, el seguro de vida en México ofrece una referencia útil sobre cómo funciona la protección financiera en entornos de alta volatilidad.
En Venezuela existe además una escasez de talento que se da en dos vías: la primera por la migración, y la segunda por la inmediatez en los resultados — la maduración del conocimiento se ha venido perdiendo, un rasgo propio de las cosas que se han hecho mal desde hace años. Una organización no puede tener presencia fuerte hacia afuera si está desmantelada por dentro. La capacitación permanente es urgente. Asumir todo esto con seriedad es la obligación de los gerentes y líderes. Hacer más y hablar menos.
Para finalizar esta columna de liderazgo empresarial Venezuela, concluimos en que el país en estos momentos nos requiere. Estamos ante una oportunidad que no acepta parálisis. No podemos leer el futuro con claridad — solo cruzar los dedos para que las expectativas y los sueños disipen la opacidad en el horizonte. Lo que nos corresponde como sociedad es prepararnos para el asalto del Cabo de Buena Esperanza: recibir el futuro lo mejor preparados posible.
Gracias por leerme.
Héctor Badillo. Director del Instituto Universitario de Seguros. Director General de IUSRADIO. iuseguros.com.ve — Programa Enfoque Gerencial, miércoles a las 12:00 pm. Instagram: @hectorbadi06 — X: @hectorbadi






