Cuando un gobierno cambia en Colombia, el mercado asegurador no espera el discurso inaugural para empezar a leer señales. Las lee antes, durante la campaña, en los nombramientos del gabinete y en los decretos que llegan en las primeras horas. Y lo que el gobierno de Abelardo de la Espriella está enviando al sector es una mezcla de oportunidad real y urgencia inmediata.
Colombia tiene uno de los mercados aseguradores con mayor dinamismo de América Latina y proyecta un crecimiento del 6,5% en primas para 2026. El nuevo gobierno llega con una agenda económica que incluye reducción del Estado, flexibilización regulatoria y apertura a la inversión privada — señales que el sector corporativo recibe con expectativa positiva. Pero antes de pensar en crecimiento, hay un problema urgente que resolver.
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El problema que nadie puede ignorar: el sistema de salud en cuidados intensivos
Colombia llega a 2026 con 18 millones de personas afiliadas a EPS intervenidas, crecientes barreras de acceso, deudas acumuladas y un deterioro progresivo de la atención. Eso no es retórica de campaña — es el inventario que recibió la ministra de Salud designada, Ana María Vesga, cuando se sentó a revisar los números.
Se habla de un faltante actuarial asociado a la UPC entre 2021 y 2025 de 34,2 billones de pesos. La Unidad de Pago por Capitación es el valor que el Estado transfiere a las EPS por cada afiliado para cubrir sus servicios de salud. Si ese valor estuvo subestimado durante cuatro años, las EPS operaron con un hueco estructural que explica buena parte de la crisis actual.
Para el mercado asegurador, ese dato importa por una razón concreta: las EPS son, técnicamente, aseguradoras de salud. Son entidades que reciben una prima, administran el riesgo y garantizan la prestación de servicios. Cuando una EPS colapsa, no colapsa solo una empresa — colapsa la cobertura de millones de personas que quedan sin red.s

Qué va a hacer el nuevo gobierno con las EPS
La propuesta de De la Espriella no pasa por eliminar las EPS — eso lo diferencia claramente del proyecto de Petro, que buscaba reducir su papel y fortalecer un modelo estatal. Su enfoque se orienta a mantener el esquema mixto vigente, incorporando mayores controles administrativos y financieros.
En concreto, el plan tiene tres frentes. Liquidez inmediata para que las EPS puedan operar sin cortar servicios, auditoría sobre el uso de la UPC para detectar desvíos y mayor control administrativo sobre las aseguradoras.
La ministra de Salud designada anunció una estrategia centrada en reducir la base de afiliados de la Nueva EPS para redistribuir usuarios hacia otras entidades con capacidad de atención. La Nueva EPS tiene más de 11 millones de afiliados y es la más crítica del sistema. Si se liquida sin un plan de traspaso ordenado, el golpe para el mercado asegurador privado sería inmediato: las aseguradoras de medicina prepagada recibirían una oleada de usuarios que no estaban en sus proyecciones.
La oportunidad: inversión privada y mercados corporativos
Más allá de la salud, el escenario macroeconómico que proyecta el nuevo gobierno tiene señales positivas para el sector asegurador en general.
La propuesta económica se basa en la reducción del tamaño del Estado, la flexibilización regulatoria y el fortalecimiento de la inversión privada como motores de crecimiento. Un gobierno que atrae inversión extranjera directa genera demanda de seguros corporativos, de responsabilidad civil, de transporte y de riesgos industriales. Un gobierno que impulsa infraestructura genera demanda de seguros de construcción y de cumplimiento.
Las relaciones estrechas que De la Espriella anunció con Washington y Tel Aviv también abren puertas para aseguradoras internacionales que operan en Colombia — Mapfre, Allianz, AXA, Zurich — que ven con mejores ojos un gobierno alineado con los mercados que uno que tensiona con el sector privado.
Los noventa días que definen el cuatrienio
Para el mercado asegurador colombiano, la primera prueba del nuevo gobierno no será el decreto de seguridad ni la reducción de ministerios. Será lo que haga con las EPS en el primer trimestre.
Si logra estabilizar el sistema de salud sin colapso institucional, las aseguradoras privadas tienen un horizonte de crecimiento claro. Si la crisis se profundiza y la cobertura se fragmenta, el sector enfrenta un escenario de demanda reprimida, judicialización y presión regulatoria que puede frenar el crecimiento proyectado.
La información surge de análisis del programa de gobierno de De la Espriella (julio-agosto de 2026).




