El 7 de agosto, Colombia cambia de página. Abelardo de la Espriella —abogado, barranquillero, 54 años— asume la presidencia con un mandato claro de las urnas: 12,9 millones de votos y la tarea de ordenar un país que llega al cambio de gobierno con cuatro años de promesas incumplidas encima.
Su plan de gobierno se llama «El milagro de los nunca» y está estructurado en 13 propuestas concretas. El eje central es una idea simple pero ambiciosa: «Colombia no necesita solo un cambio de gobierno, sino ser salvada de cuatro amenazas: el autoritarismo, la violencia, la corrupción y el estancamiento económico».
📌 Te puede interesar:
Seguro de viaje: ¿Por qué importa comparar antes de contratar?
Lo que hereda no es menor. Transparencia por Colombia publicó el 4 de agosto su balance de cierre del gobierno Petro con una evaluación «deficiente». La agenda anticorrupción inició con impulso discursivo pero no consolidó cambios estructurales. El informe señala que el gobierno careció de liderazgo ético desde los más altos cargos y estuvo marcado por múltiples escándalos protagonizados por funcionarios cercanos al presidente.
Los números respaldan ese diagnóstico. Más de 60 ministros rotaron por las 19 carteras del gobierno en cuatro años. La paz total —bandera central de Petro desde 2022— no logró acuerdos duraderos con los principales grupos armados. Los miembros de grupos armados ilegales aumentaron un 23% al inicio de 2026, y las disputas territoriales alcanzaron niveles récord. El propio Petro reconoció públicamente que la paz total fue su mayor fracaso personal y colectivo.
Lo que De la Espriella prometió para los primeros días en la Casa de Nariño
En seguridad, De la Espriella propone cero negociación con grupos criminales, fumigación aérea para eliminar las 330.000 hectáreas de coca, construcción de 10 megacárceles y una Primera Línea de Seguridad integrada por veteranos y reservistas. Es el giro más visible respecto al enfoque de Petro, que apostó por la negociación y la sustitución voluntaria de cultivos.
En economía, el diagnóstico también es contrario. Abelardo De la Espriella propone una reducción drástica del tamaño del Estado, menos impuestos, menos trámites y una política agresiva de desregulación para atraer inversión privada. Su modelo de referencia es el crecimiento económico de Corea del Sur. Para financiar el cambio, apuesta a la eficiencia estatal: fusión de agencias redundantes, eliminación de nóminas paralelas y estabilización de la deuda pública.
Lo que el nuevo presidente prometió que nunca hará
El nombre del plan tiene su propia lógica política. «El milagro de los nunca» no es una promesa de logros futuros. Es primero una lista de cosas que De la Espriella se comprometió a no hacer.
Descartó de forma explícita la convocatoria a una asamblea constituyente —señalada como amenaza latente durante el gobierno saliente— y garantizó el respeto a la Constitución de 1991. «El artículo 188 de nuestra Constitución establece que el Presidente simboliza la unidad nacional y desde esta noche asumo esa obligación como un mandato sagrado. Seré el Presidente de todos los colombianos», dijo en su discurso de victoria en Barranquilla.
Su vicepresidente será José Manuel Restrepo, economista y exministro de Comercio. La combinación abogado-economista no es casual. De la Espriella lleva el discurso político. Restrepo lleva la hoja técnica para convencer a los mercados de que Colombia está abierta para los negocios.
El 7 de agosto, Colombia entra a otra etapa con Abelardo de la Espriella. Lo que viene ahora es ver si las promesas resisten el contacto con la realidad.
Conoce más sobre economía y política en América Latina
La información surge de El Tiempo, Semana, Transparencia por Colombia, El País de Cali y Candidateados 2026.




