De esos lugares mágicos y entrañables. En este artículo les hablaré sobre una de las 130 islas que forman parte del archipiélago Pulau Seribu, conocido como «las mil islas» en indonesio, aunque en realidad no son mil. La isla Tidung es una de ellas.
Estando en Yakarta decidimos visitar esta paradisíaca isla porque mi acompañante de viaje y yo somos amantes de la playa y de los lugares desolados. Donde menos haya turistas, ahí nos van a encontrar.
En tuk tuk llegamos al puerto de Muara Angke para comprar los pasajes. Había dos compañías disponibles para llegar a la isla: una turística y recomendada, y otra usada por la gente local. No dudarán que nos fuimos en la segunda.
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Casualmente nos encontramos con un grupo de chicos que iban a pasar el fin de semana allí. Lo mejor del viaje fue cantar «Despacito» de Luis Fonsi durante las tres horas de travesía, sentados en el piso del bote. Pura verdad. Por tres euros por persona, valía cualquier cosa.

Tidung: bicicletas, gatos y ningún perro
Apenas llegamos buscamos alojamiento a la vieja usanza, por recomendación directa de la gente del pueblo. Así llegamos a una cabaña al lado del mar, tranquila y con una sencillez increíble.
Las particularidades de la isla Tidung no tardaron en aparecer: hay más bicicletas y gatos que personas. Y no existe un solo perro en toda la isla. No preguntamos por qué, pero era sumamente extraño.
En el bungaló pagamos alrededor de nueve euros la noche. Un mosquitero, una pequeña cama y un baño decente era más que suficiente. El agua caliente brillaba por su ausencia, era octubre. Tomamos una bicicleta, comimos pescado recién traído del mar y recorrimos la pequeña isla.

La isla Tidung grande y la isla Tidung pequeña
Tidung son en realidad dos isletas: Pulau Tidung Besar (isla Tidung grande) y Pulau Tidung Kecil (isla Tidung pequeña). Las dos están conectadas por un puente al que nunca llegamos. Nos quedamos disfrutando del atardecer en compañía de otra viajera que se sumó a contemplarlo con nosotros. Hay momentos que no necesitan más que eso. Para quienes quieran conocer más sobre los destinos y el detrás de estas aventuras vean este artículo donde cuento detalles: Gabriela Maza sin filtros: “Cuando conviertes el viaje en contenido, pierdes todo”
Esos son los viajes que uno recuerda: los que no estaban en ningún itinerario.





