El seguro de hogar puede ser la diferencia entre reconstruir una vida o quedarse sin nada después de un terremoto. Sin embargo, en Venezuela, donde el sismo doble del 24 de junio dejó cientos de muertos y miles de viviendas destruidas en La Guaira, la enorme mayoría de los damnificados no tenía ningún tipo de cobertura sobre su patrimonio.
Qué cubre realmente un seguro de hogar ante un terremoto
Las pólizas de hogar que incluyen cobertura sísmica no son un producto exótico: amparan los daños materiales causados de forma directa por el movimiento telúrico, desde grietas estructurales hasta el colapso total de la vivienda, así como los bienes muebles dentro del inmueble (electrodomésticos, mobiliario, enseres). En la mayoría de los mercados de la región, esta cobertura suele venir incluida dentro de una póliza de incendio y sismo, o como una cláusula adicional dentro de un seguro multirriesgo de hogar.
El monto que se recibe ante un siniestro depende del valor asegurado declarado al momento de contratar, y casi siempre aplica una franquicia —el monto que el propio asegurado asume antes de que la aseguradora cubra el resto—, que suele rondar entre el 1% y el 2% del valor asegurado en el caso de eventos catastróficos como terremotos.s
Solo 6 de cada 100 venezolanos tiene un seguro
6%
Con algún tipo de seguro.
94%
No posee protección aseguradora.
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El dato que explica la tragedia: casi nadie en Venezuela está asegurado
Aquí está el problema de fondo. Según la Cámara de Aseguradores de Venezuela (CAV), apenas seis de cada 100 ciudadanos cuenta con una póliza de seguro, una cifra que refleja la fragilidad del entorno económico del país. Eso significa que, de cada 100 familias que perdieron su vivienda en La Guaira tras el terremoto del 24 de junio, menos de seis tenían alguna protección formal sobre su patrimonio.
Los seguros de Hospitalización, Cirugía y Maternidad (HCM) concentran el 65,45% de todo el mercado asegurador nacional, muy por delante de otros ramos tradicionales como Auto Casco (7,59%), Ramos Diversos (4,31%) y Responsabilidad Civil Vehicular (3,94%). El seguro de hogar ni siquiera figura entre los primeros lugares de esa lista: los venezolanos priorizan, casi por necesidad, la cobertura médica antes que la patrimonial.
Por qué el venezolano no asegura su vivienda
En países con alta penetración de seguros, contratar una póliza se percibe como un gasto básico, tan importante como pagar la electricidad o el internet. En Venezuela, en cambio, el seguro todavía se percibe como un «lujo» y no como una necesidad, en gran parte por la falta de educación financiera y por experiencias previas de desconfianza hacia el sistema asegurador.
A esto se suma el contexto económico: con salarios devaluados y prioridades de consumo concentradas en lo inmediato, destinar parte del ingreso a una póliza de hogar para un riesgo «que no se ve todos los días» queda relegado, hasta que una tragedia como la del 24 de junio demuestra el costo real de no estar cubierto.
El mercado, en crecimiento, pero todavía insuficiente
El mercado asegurador venezolano mantiene su recuperación durante 2026: al cierre de mayo, las compañías de seguros acumularon primas netas cobradas por 538,9 millones de dólares, un crecimiento de 18,5% respecto al mismo período de 2025. Pese a esa expansión, la cobertura patrimonial sigue siendo marginal frente a la magnitud del riesgo sísmico que acaba de quedar expuesto.
La nueva Ley de la Actividad Aseguradora, vigente desde marzo de 2024, abrió la puerta a los microseguros: productos con primas accesibles diseñados específicamente para sectores de bajos ingresos, que podrían convertirse en una vía para ampliar la protección patrimonial en un país donde el seguro tradicional sigue siendo inalcanzable para la mayoría. s
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La lección que deja La Guaira
El terremoto del 24 de junio no solo destruyó viviendas: expuso la brecha entre el riesgo real que enfrenta Venezuela —un país con historial sísmico documentado, incluida la tragedia de Vargas de 1999— y el nivel de protección financiera de su población. Mientras el mercado asegurador crece en cifras agregadas, la cultura de aseguramiento patrimonial sigue siendo una tarea pendiente, y la factura de esa brecha la terminan pagando, una vez más, las familias que lo perdieron todo.
La información surge de Sudeaseg y Atina Corretaje de Seguros.





