Milei reformó el Banco Central: Javier Milei encontró la manera de hacer que la austeridad duela donde más incomoda: en el bolsillo de los políticos. Este jueves presentó en cadena nacional la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central y la acompañó con una regla fiscal que pocos esperaban. Si el Estado incurre en déficit, los que dejan de cobrar no son los jubilados ni los empleados públicos. Son el presidente, el vicepresidente, los senadores, los diputados, los ministros, secretarios y subsecretarios.
«Durante lo que dure el grillete, el Presidente, el Vicepresidente, los senadores, los diputados, los ministros, secretarios y subsecretarios no cobrarán un solo peso de sueldo», dijo Milei. Al mismo tiempo, aclaró que las jubilaciones, pensiones, asignaciones sociales, salud, seguridad, defensa y servicio penitenciario quedarán excluidos de esas restricciones.
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Milei reformó el Banco Central: la jugada tiene una lógica política clara: si los responsables de gastar más de lo que entra son los legisladores y los funcionarios, que sean ellos los que paguen el costo cuando eso ocurre. Es el argumento que el propio Milei desarrolló durante veinte minutos desde el Salón Blanco de la Casa Rosada, rodeado de Karina Milei, Luis Caputo, Santiago Bausili y Martín Menem.
«El Banco Central permitió el robo de la política», arrancó el presidente en el inicio de su discurso, y recorrió lo que definió como una serie de expropiaciones históricas: la creación del BCRA, la salida de la convertibilidad y el Fondo del Bicentenario de 2010.
Qué cambia en la Carta Orgánica del Banco Central
La reforma redefine la misión del BCRA para priorizar la preservación del valor de la moneda, prohíbe de manera expresa el financiamiento al Tesoro mediante emisión monetaria y endurece las condiciones para remover al presidente y a los directores de la entidad.
La remoción del titular del Banco Central requerirá dos tercios no solo de la Cámara de Senadores, sino también de la Cámara de Diputados. Milei argumentó que todas las remociones intempestivas históricamente estuvieron ligadas a conseguir mayor laxitud en la política monetaria — lo que calificó como «estafar al sector privado mediante el señoreaje».
En términos simples: el Banco Central no podrá prestarle plata al Estado para cubrir gastos, los políticos no podrán sacarlo fácilmente si no les conviene su gestión, y si el déficit aparece de todas formas, los primeros en perder el sueldo son los propios funcionarios que lo permitieron.
El tercer pilar: profundizar el sistema financiero
Milei reformó el Banco Central: el paquete también contempla una reforma destinada a profundizar el sistema financiero y promover la inversión. Para Milei, la falta de confianza generada por las políticas económicas de las últimas décadas expulsó el ahorro de los circuitos formales y restringió el crecimiento. «Las políticas de las últimas décadas empujaron a los argentinos a sacar sus ahorros del sistema en defensa propia y con eso frenaron la inversión», señaló.
El proyecto llegará al Congreso el martes e ingresará por la Cámara de Diputados, junto a un paquete más amplio que incluye el proyecto de Inocencia Fiscal II y una Ley de Responsabilidad Fiscal.
Analistas advirtieron que una reforma legal puede fortalecer al BCRA, pero su verdadero impacto dependerá de que las reglas se sostengan. «La ley no reemplaza la consistencia fiscal, la fortaleza patrimonial del Banco Central ni el consenso político para respetar las reglas», señaló un informe de consultoría privada citando el caso de Perú, donde el titular del Banco Central lleva veinte años en el cargo ratificado por gobiernos de distinto signo político.
La reforma llega en un año electoral. El grillete fiscal es también un arma de campaña — obliga a la oposición a votar a favor de pagarse menos si hay déficit, o a votar en contra y explicar por qué.
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La información surge de: Presidencia de la Nación Infobae, MDZ, Parlamentario y El Argentino Diario.




