Las organizaciones civiles y ONG que cuestionan la respuesta del gobierno venezolano ante el terremoto del 24 de junio son cada vez más numerosas y sus reportes difieren significativamente de las cifras oficiales. El denominador común de todos los informes es el mismo: la verdadera tragedia no fue el fenómeno natural en sí, sino el deterioro acumulado de las instituciones públicas venezolanas, que dejó al país sin capacidad real de respuesta ante una emergencia de esta magnitud.s
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Transparencia Venezuela: «El desastre ocurrió antes del terremoto»
La ONG Transparencia Venezuela presentó un informe técnico bajo el título «La insuficiente respuesta estatal: el desastre ocurrió antes del terremoto», en el que concluyó que el deterioro institucional previo agravó el impacto de los sismos. Utilizando el Índice de Brecha de Despliegue (IBD), la organización reveló que Venezuela alcanzó apenas el 12,6% de su pico de efectivos durante las primeras horas críticas posteriores al sismo, muy por debajo de los estándares internacionales para emergencias de esta escala.
El dato más contundente del informe: el 83% de las personas rescatadas en La Guaira fueron auxiliadas por la propia comunidad, antes de la llegada de brigadas internacionales y equipos oficiales. En otras palabras, los vecinos y voluntarios locales salvaron más vidas que el aparato estatal en las horas decisivas.
Cifras que no cuadran: el debate entre los datos oficiales y las estimaciones independientes
Las diferencias entre las cifras oficiales y las estimaciones de organismos internacionales han intensificado el debate. Las cifras oficiales del gobierno encargado ubicaron el número de muertos en 2.295 hasta el 2 de julio, sin incluir una estimación clara de desaparecidos, lo que generó cuestionamientos inmediatos de organizaciones y observadores. El balance más reciente manejado por medios independientes y fuentes internacionales eleva la cifra a 4.333 fallecidos, una brecha que las ONG atribuyen a la falta de transparencia en el manejo de la información.
CNN en Español documentó además que las diferencias entre ambas cifras no han sido explicadas públicamente por ninguna autoridad, y que la ausencia de un conteo de desaparecidos hace imposible dimensionar el impacto real del desastre.
Ha sociedad civil llenó el vacío que dejó el Estado
Respuesta del gobierno venezolano. Ante la lentitud de la respuesta oficial, fueron las organizaciones civiles, empresas privadas, universidades, gremios y comunidades tecnológicas quienes habilitaron plataformas digitales y desplegaron recursos en terreno. La venezolana Soraly Arteaga, presidenta de la Fundación Principito, coordinó desde Atlanta el envío de más de 40 toneladas de alimentos no perecederos, herramientas para remover escombros y productos de higiene, en un operativo que reunió a más de 600 voluntarios.
A nivel internacional, el chef español José Andrés y su organización World Central Kitchen comenzaron a distribuir alimentos en las zonas afectadas, mientras el equipo español START instaló un hospital de emergencia para atender heridos y pacientes crónicos que no habían recibido atención en más de una semana.
Una institucionalidad rota que el terremoto dejó al descubierto
El desastre agravó los problemas derivados de años de crisis económica y política, especialmente en el sistema de salud. Las organizaciones civiles y ONG que cuestionan la respuesta del gobierno venezolano coinciden en un punto central: Venezuela lleva más de una década con un sistema de protección civil debilitado, sin inversión en infraestructura de rescate y con hospitales que ya operaban al límite antes del 24 de junio. El terremoto no creó esa fragilidad, simplemente la hizo visible para el mundo.s
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La información surge de Transparencia Venezuela (Terremotos de Venezuela 2026)




