El campo argentino llegó a la campaña 2024-2025 con menos respaldo: las primas de los seguros agropecuarios cayeron 24,5% en términos reales, según el informe que la Superintendencia de Seguros de la Nación (SSN) publicó el 29 de abril de 2026. Las primas totalizaron $374.987 millones, contra $357.152 millones del ejercicio anterior —que ya había cerrado con una siniestralidad del 88,9%—. La superficie asegurada pasó de 23,5 millones de hectáreas a 17,9 millones. Son casi seis millones de hectáreas que dejaron de tener cobertura en un solo año.
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El retroceso no es solo estadístico. Detrás de cada hectárea sin seguro hay un productor que apostó sin red: sin cobertura ante granizo, heladas o sequía. El ramo opera con apenas 36 aseguradoras, emitió unas 175.000 pólizas y representó el 2% de la producción total del mercado asegurador. Es pequeño en volumen, pero estratégico: cuando el agro se resiente, las aseguradoras también lo sienten.
Por qué cayeron los seguros agropecuarios
La SSN señala que la reducción en hectáreas aseguradas fue el factor principal que arrastró al resto de las variables. El clima, los precios de los commodities y el acceso al financiamiento son las presiones que el organismo identifica como determinantes. El ejercicio previo había sido especialmente exigente: la siniestralidad llegó al 88,9%, con siniestros pagados por $328.437 millones. Ese antecedente pesó sobre las decisiones de cobertura de la campaña siguiente.
La geografía del ramo tampoco ayuda a diversificar el riesgo. Córdoba y Buenos Aires concentran tres cuartas partes de la producción; si se suman Santa Fe, La Pampa y Entre Ríos, el porcentaje trepa al 95% de las primas emitidas. El seguro agropecuario sigue siendo, en la práctica, un producto de la Pampa Húmeda.
El único número que creció
En medio de la contracción, un segmento fue a contramano: los seguros de mascotas. Diez entidades comercializaron esta cobertura durante el ejercicio —cuatro más que en 2023—, con 25.417 pólizas emitidas y $2.797 millones en primas. Es el 0,75% del ramo, pero con una trayectoria que va hacia arriba mientras el resto cae.
El resto de los indicadores técnicos, en cambio, mejoró. Los siniestros pagados bajaron a $284.659 millones y la siniestralidad se redujo al 72,9%, unos 16 puntos por debajo del ejercicio anterior. La paradoja es conocida: cuando hay menos actividad asegurada, hay menos exposición al riesgo. La mejora técnica del sector tiene, en este caso, un origen que no es motivo de festejo.
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El patrón se repite: el seguro agropecuario argentino sube cuando el campo está bien y cae cuando el campo enfrenta dificultades. La SSN confirmó que en los últimos dos años ninguna entidad comercializó seguros paramétricos —coberturas basadas en índices climáticos, sin necesidad de verificar el daño—, una herramienta que en otros países ha permitido expandir la cobertura más allá de los grandes productores. La brecha estructural sigue abierta.
La información surge del informe oficial de la Superintendencia de Seguros de la Nación: argentina.gob.ar




