Cuatro republicanos se rebelaron. El Senado de Estados Unidos aprobó por primera vez un proyecto que busca limitar los poderes de guerra del presidente Donald Trump sobre Irán, en una votación de 50 a 47, tras siete intentos fallidos anteriores. El Senado frenó a Trump, esta resolución, impulsada por el senador demócrata Tim Kaine, ordenaría a Trump retirar a las Fuerzas Armadas de las hostilidades contra Irán a menos que cuente con una declaración de guerra o una autorización específica del Congreso.
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El voto que inclinó la balanza fue el del republicano Bill Cassidy, de Luisiana. Cassidy perdió las primarias el fin de semana tras los ataques de Trump y fue el último republicano en cambiar su postura para unirse a los demócratas. Lo acompañaron Susan Collins, Lisa Murkowski y Rand Paul. La ausencia de tres senadores republicanos que no votaron también fue determinante para el resultado.
Qué sigue ahora
El Senado frenó a Trump , esta votación permitirá que en las próximas semanas se debata si Trump debe dar fin a su campaña militar y ser limitado en sus poderes bélicos sobre Irán. Sin embargo, el camino es largo: la resolución todavía debe pasar por la Cámara de Representantes y, si llega al Despacho Oval, se espera que Trump la vete.
El conflicto lleva tres meses activos y sus costos ya son visibles. Un informe del Congreso señala que el ejército estadounidense perdió al menos 42 aeronaves durante los primeros 40 días de operaciones, con pérdidas estimadas en aproximadamente 2.600 millones de dólares. El impacto económico se extiende más allá del campo de batalla: el estrecho de Ormuz permanece cerrado de facto, lo que empujó el precio del petróleo Brent por encima de los 110 dólares el barril y presiona los precios de combustibles en toda América Latina.
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Qué dijo Trump tras el voto del Senado
Trump no esperó el resultado para lanzar una advertencia. El lunes ordenó a las Fuerzas Armadas prepararse para lanzar un ataque a gran escala contra Irán si las negociaciones fracasaban, y fijó un plazo de pocos días para evaluar si las conversaciones avanzaban. «No podemos permitir que obtengan una nueva arma nuclear», declaró desde la Casa Blanca.
Por su parte, el vicepresidente JD Vance afirmó que Irán quiere alcanzar un acuerdo y que ha habido avances en las negociaciones para poner fin al conflicto. La tensión entre la postura negociadora de Vance y la retórica beligerante de Trump marca la principal contradicción interna de la administración en este conflicto.
Para América Latina, el desenlace de esta disputa tiene consecuencias directas. Un Ormuz cerrado significa petróleo caro, inflación en combustibles y mayor presión sobre economías que ya cargan con tipos de cambio débiles. Lo que el Senado votó esta semana no es solo una disputa institucional en Washington: es una señal sobre cuánto más puede durar una guerra que el mundo entero está pagando.





