Dos horas y cuarto de reunión inicial de la Cumbre Trump-Xi . Eso tardaron Donald Trump y Xi Jinping en sentarse frente a frente en Beijing este jueves y acordar que las dos mayores potencias del mundo prefieren cooperar antes que colisionar. Pero la advertencia de China sobre Taiwán dejó en claro que la distensión tiene un límite.
La cumbre se celebró en el Gran Salón del Pueblo, a un costado de la plaza de Tiananmén. Trump llegó acompañado por el secretario de Estado Marco Rubio, el jefe del Pentágono Pete Hegseth y una delegación de líderes empresariales del sector tecnológico. Es la primera visita de un presidente estadounidense a China en nueve años.
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Ambos líderes acordaron desarrollar una relación de «estabilidad estratégica constructiva», según el comunicado oficial de Beijing. Pero Xi reservó su lenguaje más duro para Taiwán, calificándola de «el tema más importante en las relaciones EE.UU.-China» y advirtiendo que si se maneja mal, los dos países arriesgan colisión o conflicto.
Luego de la reunión, Xi llevó a Trump a visitar el Templo del Cielo y ofreció un banquete de Estado en su honor. Durante el brindis, el líder chino señaló que él y Trump habían mantenido las relaciones entre ambos países «generalmente estables» en un mundo turbulento.

Cumbre Trump-Xi: comercio, Irán y el estrecho de Ormuz
Detrás del presidente estadounidense descendieron del avión algunos de los empresarios más influyentes de Estados Unidos, dejando en evidencia cuáles son las prioridades reales de la cumbre: comercio, tecnología, inversiones y acceso al mercado chino. Trump había anticipado durante el vuelo presidencial que su primer pedido a Xi sería que «abra» la economía china para que las empresas estadounidenses operen con menos restricciones.
Sobre Irán, ambos líderes alcanzaron un acuerdo explícito: el estrecho de Ormuz debe permanecer abierto para el libre flujo de energía. Según la Casa Blanca, Xi dejó clara la oposición de China a la militarización del estrecho y a cualquier esfuerzo por cobrar un peaje por su uso.
Funcionarios estadounidenses señalaron que Washington busca avances para establecer una Junta de Comercio bilateral y acuerdos vinculados a compras chinas de productos como soja, carne vacuna y aeronaves. Sin embargo, ninguna de las dos partes informó detalles específicos sobre posibles anuncios.
Taiwán, la línea que Trump no puede cruzar
Taiwán es el principal fabricante de circuitos integrados del mundo y produce componentes esenciales para el desarrollo de la inteligencia artificial. Trump ha buscado reforzar acuerdos comerciales con la isla que puedan impulsar la producción de chips en Estados Unidos. Esa posición complica cualquier acercamiento con Beijing, que reclama soberanía sobre el territorio.
China llegó a esta reunión en una posición más sólida que en 2017, cuando temía incluso un pequeño aumento de los aranceles estadounidenses. En el último año, Xi logró neutralizar buena parte de las medidas de Trump, según analistas del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales.
La cumbre Trump-Xi continúa este viernes con un almuerzo de trabajo entre ambos mandatarios.
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La información surge de Departamento de Estado de EE.UU.




