Gabriela Maza no habla desde la teoría. Ha recorrido más de 100 países, trabaja en remoto desde distintos puntos del mundo y combina su formación en periodismo con una mirada analítica. En diálogo con índice24, nuestra columnista, advirtió que “cuando conviertes el viaje en contenido, pierdes todo”, repasó cómo los viajes moldearon su forma de ver el mundo, qué errores se repiten y por qué la experiencia real sigue estando por encima de cualquier algoritmo.
Gabriela Maza es consultora en marketing digital, ingeniera en analítica y también periodista. Esa mezcla, poco habitual, atraviesa su forma de entender los viajes. A lo largo de los años, lo que empezó como una experiencia personal terminó convirtiéndose en una manera de leer el mundo.
Ese cambio no fue inmediato. Fue progresivo, casi imperceptible, a medida que acumulaba destinos y vivencias.
“Creo que al principio uno viaja más desde lo superficial, desde lo que ve. Pero cuando empezás a meterte en los lugares, a hablar con la gente, a entender cómo viven, ahí cambia todo”, explicó.

Viajar no es lo mismo que turistear
Después de más de 100 países, Maza marca una diferencia clara entre dos formas de moverse por el mundo.
¿Qué diferencia a un viajero de un turista?
“Para ser viajero tenés que involucrarte. Comer lo que comen, entender cómo viven, incluso adaptarte en ciertas cosas. No es solo ir a sacarte una foto y seguir”.
Esa idea aparece una y otra vez en su relato: el viaje como experiencia, no como consumo.
En ese sentido, también cuestionó una tendencia cada vez más visible.
¿Qué se pierde cuando el viaje se convierte en contenido para redes?
“Perdés absolutamente todo. Porque empezás a pensar en cómo mostrar lo que vivís, en vez de vivirlo. Dejás de estar presente”.
Maza reconoce que documentar tiene valor, pero traza un límite claro. En su caso, eligió priorizar la experiencia, incluso a costa de no registrar muchos momentos.
Los errores que se repiten en casi todos los viajeros
Con el tiempo, también identificó patrones. Conductas que se repiten sin importar el destino.
Uno de los principales errores, según cuenta, es no respetar las costumbres del lugar.
“Podés no estar de acuerdo, pero estás en otro país. Tenés que adaptarte. A mí me pasó en Medio Oriente, donde muchas cosas chocaban con mi forma de pensar, pero entendía que tenía que respetar”.
El segundo error apunta a la planificación excesiva.
“Hay gente que tiene cada día armado minuto a minuto. Para mí eso te mata el viaje. Tenés que dejar espacio a lo que aparece”.
La flexibilidad, insiste, es lo que permite que surjan las mejores experiencias. Como aquella vez en República Dominicana, cuando decidió abandonar un resort y terminó compartiendo días con locales, lejos de los circuitos turísticos.
El tercer error tiene que ver con la resistencia a lo desconocido.
“No probar la comida local, no salir de lo que te resulta cómodo. Así te perdés una parte enorme del viaje”.
India: una experiencia que incomodó más de lo esperado
India fue, quizás, uno de los destinos más intensos de su recorrido. No por lo transformador en un sentido idealizado, sino por lo desafiante.
¿Qué fue lo que más la impactó?
“Me encontré con situaciones muy incómodas desde que llegué. Intentos de estafa, presión, miedo. Fue un viaje difícil”.
Relató episodios concretos donde intentaron engañarla, incluso con personas que simulaban ser autoridades. Esa experiencia marcó un antes y un después en su forma de manejarse.
“Aprendí a ser más desconfiada en ciertos contextos. No cambió mi forma de viajar, pero sí cómo me relaciono en algunos lugares”.
Aun así, evitó caer en generalizaciones.
“Nunca voy a decirle a alguien que no viaje a un país. Solo que tome precauciones”.

Viajar también cambia la forma de pensar
Más allá de las experiencias puntuales, Maza sostiene que viajar sí transforma, aunque no siempre de la manera en que se suele contar.
¿Abrir la mente es una idea romantizada?
“No. Cambia de verdad. Pero depende de cómo viajes. Si vas solo a los lugares turísticos, probablemente no te pase”.
En su caso, el cambio fue profundo y acumulativo.
“La Gabriela de hace 15 años no es la misma. Hoy soy mucho más tolerante, más abierta, entiendo cosas que antes no entendía”.
Viajar en la era de los algoritmos
Su perfil como analista digital le da una perspectiva particular sobre el impacto de la tecnología en los viajes.
Hoy existen más herramientas, más datos, más recomendaciones. Pero eso también puede condicionar la experiencia.
“Tenés todo servido. Desde qué hacer hasta dónde comer. Pero si seguís todo eso al pie de la letra, te perdés lo inesperado”.
Para Maza, la clave está en el equilibrio.
“Usá la información como guía, no como un guion”.
Empezar a viajar con pocos recursos
Lejos de la idea de que viajar es inaccesible, su propia historia demuestra lo contrario. Empezó buscando vuelos baratos, sin importar el destino, y adaptando cada viaje a su presupuesto.
“No elegía el lugar. Elegía el precio. Después veía qué había ahí”.
También recurrió a plataformas para alojarse gratis o reducir costos, lo que le permitió sostener el ritmo.

Una idea que resume todo
Después de más de 100 países, la síntesis no es un destino ni una experiencia puntual.
Si tuviera que resumirlo en una idea:
“Conocimiento, experiencia y tolerancia. Creo que eso es lo que te deja viajar de verdad”.




