Les quiero contar nuestra pequeña, pero rápida travesía al Gran Cañón y sus alrededores. Primero, nos costó visualizar la ruta porque no era claro lo que explicaban otros viajeros. Por eso, intento detallarlo de forma simple y útil.
Cómo llegar al Gran Cañón desde Las Vegas
Llegamos desde San Francisco a Las Vegas en avión. Luego tomamos un bus gratuito hacia la zona de alquiler de autos, ubicada a unos 15 minutos del aeropuerto.
Nuestra compañía fue Hertz, que está frente al área principal. Desde allí tomamos otro bus, también gratis, hasta sus oficinas. Todo el proceso fue rápido y sin complicaciones.
Ese mismo día fuimos al hotel Yavapai Lodge, ubicado dentro del Gran Cañón. Es una de las opciones más económicas dentro del parque y tiene buenas instalaciones.
El viaje desde Las Vegas hasta la zona sur del parque tomó unas cuatro horas y media. Viajamos en noviembre, por lo que el clima nocturno era bastante frío.

Entradas, precios y consejos clave para el Gran Cañón
Decidimos comprar las entradas por internet antes de llegar. Es importante verificar qué zonas del Gran Cañón están abiertas, ya que en invierno algunas cierran.
También puedes comprar las entradas en el lugar. El costo es de 30 USD por vehículo (hasta cuatro personas) y tiene validez por siete días. Además, existe un pase anual de parques nacionales por 70 USD, que permite acceder a varias reservas.
Si manejas de noche, es clave prestar atención. Hay poca iluminación, muchas curvas y la señalización no siempre es clara.

Al llegar, dejamos el auto en el parking y usamos los buses internos del parque. Son gratuitos, tienen varias líneas y conectan los principales miradores. Puedes subir y bajar las veces que quieras, aunque funcionan con horarios específicos.
Los miradores cuentan con escaleras, senderos y seguridad. Los buses pasan cada 15 minutos, lo que facilita recorrer todo el parque sin apuro. Usar el auto no es recomendable, ya que el estacionamiento en los puntos panorámicos es muy limitado.
Qué ver y cuánto tiempo dedicarle al Gran Cañón
En nuestro caso, nos tocó un día completo de lluvia. Aun así, la experiencia fue impactante. El Gran Cañón tiene paisajes únicos y colores que parecen pintados a mano.
Es un destino ideal para quienes disfrutan de la naturaleza. Con dos días completos se pueden recorrer los principales puntos y disfrutar de los senderos con tranquilidad.
Con información de: gabrielamaza






