Seguro en Venezuela: el suelo tembló en Venezuela el 24 de junio. Dos sismos de magnitud 7,2 y 7,5 sacudieron el centro del país en segundos. Las réplicas llegaron hasta Bogotá, Caracas y Maracaibo. El resultado inmediato fue devastador: al menos 32 muertos, 700 heridos y más de 800 edificios colapsados.
Sin embargo, la cifra que más preocupa al sector asegurador llegó días después. Solo el 6% de la población venezolana tiene un contrato de seguro en Venezuela. Además, menos del 3% de las viviendas del país cuentan con algún tipo de cobertura. El terremoto no solo destruyó infraestructura. También dejó al descubierto la brecha de protección más profunda de América Latina.
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Gallagher Re analizó el impacto. Según el USGS, hay un 77% de probabilidad de que solo el sismo principal haya generado pérdidas superiores a 10.000 millones de dólares. El Banco Mundial estimó el PIB venezolano en unos 120.000 millones de dólares en 2024. Por lo tanto, el daño podría representar una fracción considerable de toda la economía del país.
Cerca de 1,7 millones de estructuras quedaron dentro del área afectada. La mayoría de esas pérdidas no las cubrirá ninguna póliza. No porque las aseguradoras no quieran pagar. Sino porque los contratos directamente no existen.
El Gobierno ordenó cubrir lo que las pólizas de seguros en Venezuela excluían
La Superintendencia de la Actividad Aseguradora, Sudeaseg, reaccionó rápido. Emitió una circular que exhortó a las empresas a no aplicar las cláusulas de exclusión por desastres naturales, eventos catastróficos o terremotos. La instrucción fue clara: procesar y dar cobertura total a los siniestros de salud y asistencia médica.
Sin embargo, la medida generó alarma en el sector. La expresidenta de la Cámara de Aseguradores de Venezuela, María del Carmen Bouffard, fue directa. La orden obliga a las compañías a pagar una cobertura que no estaba contemplada en los contratos originales. Además, estas pólizas habitualmente excluyen los riesgos catastróficos por razones de diseño financiero. En consecuencia, las aseguradoras deben absorber costos que no estaban reservados ni previstos.
En el ramo de automóviles la situación es distinta. La cobertura sísmica no se aplica por decreto. Es una extensión opcional. Por lo tanto, su validez depende de lo pactado en cada contrato individual.
Por qué el seguro en Venezuela tiene la penetración más baja de la región
Yanior Ochoa, presidente de Asesores La Seguridad, fue claro al explicarlo. «No tenemos una población preventiva que use pólizas para asegurar su casa o sus negocios en Venezuela», afirmó. Además, señaló que las coberturas sísmicas existen, pero no vienen adheridas a la póliza genérica. Se contratan como extensión opcional. Y la mayoría de los venezolanos no las agrega.
El problema va más allá del seguro. Venezuela no tiene un sistema nacional de alerta sísmica operativo. Además, menos del 12% de las edificaciones públicas cumplen con normas sísmicas actualizadas. Por eso, cada catástrofe encuentra al país sin red de contención financiera.
El terremoto de Venezuela lo vuelve a recordar. La diferencia entre daño económico y pérdida asegurada no es una estadística técnica. Es la distancia entre recuperarse o quedar expuesto. Y en Venezuela, esa distancia es la más grande de toda la región.
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La información surge de: Gallagher Re




