Francia se opuso. Polonia cuestionó su legalidad. El Parlamento Europeo consultó al Tribunal de Justicia. Y el acuerdo entró en vigor igual. El pacto comercial entre la UE y el Mercosur comenzó a aplicarse de forma provisional el 1 de mayo de 2026, después de más de 25 años de negociaciones, creando una zona de libre comercio de 700 millones de personas y eliminando más del 90% de los aranceles entre ambos bloques.
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Desde el 1 de mayo de 2026 comenzó a aplicarse el Acuerdo Comercial Interino, que incluye todo lo que afecta directamente a las empresas: reducción de aranceles, acceso a servicios y contratación pública. No es el acuerdo completo, pero es la parte que mueve la economía real.
Qué cambia con el acuerdo UE-Mercosur para los cuatro países del bloque
La UE verá desaparecer el 91% de los gravámenes sobre sus exportaciones hacia el Mercosur, mientras que los cuatro países sudamericanos accederán a la eliminación del 92% de sus aranceles hacia Europa. El proceso es gradual y tomará entre 10 y 15 años en completarse según los sectores.

El canciller uruguayo Mario Lubetkin afirmó que el Mercosur ha adquirido una dimensión completamente diferente tras la entrada en vigor del acuerdo, y señaló que ya se registraron solicitudes iniciales para exportación de productos como el arroz hacia el mercado europeo. Colombia y Panamá también expresaron interés en integrarse al bloque.
Los números que explican por qué este acuerdo importa
Las proyecciones económicas para 2040 estiman que el PIB de la Unión Europea recibirá una inyección superior a los 77.600 millones de euros, impulsada por un crecimiento del 39% en las exportaciones anuales hacia el bloque sudamericano.
Para el sector industrial europeo, la entrada en vigor supone un ahorro anual de 4.000 millones de euros. Productos como los automóviles, que soportaban aranceles de hasta el 35%, o la maquinaria pesada con gravámenes de hasta el 20%, tendrán acceso facilitado al mercado sudamericano.
El acuerdo incluye un fondo de protección de 6.300 millones de euros para compensar posibles perturbaciones del mercado agrícola europeo. Es la concesión que permitió destrabar las resistencias de Francia y otros países productores.
La advertencia que nadie está leyendo
El principal interrogante sigue abierto: si el Parlamento Europeo rechaza el acuerdo, dejará de aplicarse. La Comisión Europea confía en su legalidad, pero el fallo del Tribunal de Justicia de la UE será determinante para la continuidad del pacto a largo plazo.
Para Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay, el acuerdo entre la UE y el Mercosur abre el mercado más grande al que han tenido acceso directo. Pero también impone estándares ambientales, laborales y sanitarios que los cuatro países deberán cumplir para mantener los beneficios. El acuerdo incorpora el Acuerdo de París sobre cambio climático como elemento esencial, lo que permitiría su suspensión si una de las partes lo abandona o deja de cumplirlo de buena fe.
En ese contexto, la apertura comercial de la UE y el Mercosur también impulsa el movimiento de profesionales, inversiones y empresas entre ambos bloques. Y con más movilidad viene más demanda de coberturas: seguros de viaje, seguros de responsabilidad civil para empresas exportadoras y seguros de crédito a la exportación son los productos que más crecen cuando los mercados se abren.
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La información surge del Ministerio de Economía de España y la Comisión Europea




