El caso de Orelha, un perro comunitario de Florianópolis asesinado, generó una reacción transversal en Brasil. El caso movilizó a dirigentes de todo el arco político y activó reclamos por mayor rigor judicial.
El asesinato de Orelha y el impacto nacional
El caso de Orelha, un perro comunitario anciano que vivía en la playa de Praia Brava, conmocionó a Brasil. El animal fue torturado durante la noche del 3 al 4 de enero y hallado gravemente herido al día siguiente.
Vecinos intentaron salvarlo, pero su estado obligó a practicarle la eutanasia. La noticia se viralizó rápidamente y el hashtag #JusticiaPorOrelha fue replicado por millones de usuarios en redes sociales.
Según la investigación, los responsables serían adolescentes de familias acomodadas. Además, familiares de los sospechosos amenazaron al portero que presenció el hecho, lo que agravó la repercusión pública.
La Policía Civil realizó allanamientos e imputó a los adultos por el delito de coacción. También se detectó droga para consumo personal en una de las viviendas inspeccionadas.
Reacción política y debate sobre la impunidad
El caso Orelha provocó una respuesta política poco habitual en un país marcado por la polarización. Dirigentes de izquierda y derecha reclamaron justicia y sanciones efectivas.
La primera dama Rosângela da Silva expresó “tristeza e indignación” y advirtió que la brutalidad “se cultiva en la omisión y la impunidad”. En ese sentido, también se pronunciaron la ministra Marina Silva y gobernadores estaduales.
El gobernador de Santa Catarina, Jorginho Mello, prometió una investigación rápida y aseguró que las pruebas “provocan náuseas”. Además, se reforzó la seguridad ante posibles manifestaciones.

En el Congreso, legisladores presentaron proyectos para endurecer las penas por maltrato animal. Algunos dirigentes reclamaron incluso la reducción de la edad de imputabilidad.
El caso Orelha se produjo en un contexto de revisión del marco legal sobre protección animal. En Santa Catarina rige desde enero una ley que reconoce y protege a los perros comunitarios. Mientras tanto, organizaciones alertan que Brasil tiene más de 30 millones de perros en situación de calle, un problema estructural que sigue sin respuestas integrales.
Con información de: infobae





